LA CONDENA

21.10.2012 00:00

 

Del inmenso mundo

he cometido la falta peor,

el daño más inmundo:

el engaño del amor.

 

«Soy culpable», confieso.

Es tan grande mi culpa,

que merezco estar preso

sin perdón ni disculpa.

 

Y aunque soporte la pena,

no resistiré tu firme sentencia.

A ti, herido amor que condenas,

te pido clemencia.

 

No castigues a este necio

con la grave agonía

de tu desprecio

toda la vida y un día.

 

 

 

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