SUCEDIÓ

16.03.2014 00:00

 

Sucedió ante las lunas del día,

destinado azar o azaroso destino.

Sucedió lo que nunca sucedía:

el amor hirió al amoroso Cupido.

 

Sucedió ante tus ojos negros,

noche sin prenda que desarmó el nudo,

que desnudó la venda de los ciegos

ojos que enamoran al mundo.

 

Sucedió a tu mirada su encanto sincero,

a tu nulo tiro su mágica flecha,

a tu dios heleno su frágil arquero,

a tu ser divino su carne maltrecha.

 

Sucedió la melancolía muda,

su anhelo afligido, ¡pobre Cupido!:

amarte por siempre desnuda

sin quitarte jamás el vestido.

 

Sucedió tu escritura sensible,

tinta roja con aguda saeta,

ingenua tarea imposible:

¡eres tú el poema, no tus letras!

 

Sucedió lo que ¿debía? suceder:

tembló el pulso rendido

y el miedo disparó a perder

tu diana de los suspiros.

 

Sucedió ante las lunas del día,

destinado azar o azaroso destino.

Sucedió lo que nunca sucedía:

el amor hirió al amoroso Cupido.